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El vídeo resulta imprescindible en cualquier campaña

El vídeo resulta imprescindible en cualquier campaña
El vídeo resulta imprescindible en cualquier campaña

La simple imagen ya no es suficiente, el vídeo es el formato de moda. La velocidad de conexión ya no es un problema para verlos sin interrupciones, ni en el hogar ni el móvil. YouTube hace años que viene siendo el segundo buscador (por detrás del propio Google) y se comparten 400 horas de vídeo al minuto. Prácticamente todas las redes sociales permiten el uso de vídeo de formas diferentes, desde el almacenamiento a la transmisión en tiempo real ofreciendo a las marcas muchas posibilidades que antes la tecnología no permitía.

Intentar establecer una conexión con determinadas franjas de edad es imposible si no se utiliza el vídeo. Los más jóvenes o millenials quieren ver vídeos que les muestran realmente qué van a comprar. El éxito en algunas categorías de los llamados unboxing son una prueba de ello: alguien se graba desempaquetando un nuevo producto y explicando qué hay dentro de la caja. No son grandes producciones, se graban directamente con el móvil y consiguen la atención del público gracias a que ‘el presentador’ es alguien como ellos, sin aparente relación comercial con las marcas que analiza.

Pero no solo los millenials disfrutan de un buen vídeo. Cualquier empresa puede valerse de este formato para lograr sus objetivos. El marketing viral aún tiene en el vídeo un gran aliado para ganar visibilidad, igual que el branded content se vale de cortometrajes online para demostrar los valores de la marca o los spots tradicionales ganan minutos cuando se trasladan a microsites para alargar la validez de campañas específicas.

Los costes de producción no han de ser muy elevados: lo que afecta al resultado no es tanto cuánto se invierte si no lo claro que queda aquello que se quiere transmitir. Tener en buen discurso de marca es más importante que grabar en un estudio profesional horas y horas de imágenes. Por ejemplo, un vídeo en Instagram son entre 3 y 60 segundos mientras que en Vine puede llegar a los 140 segundos. En ese relativo poco tiempo, llama más la atención la historia que los recursos para contarla. En estos casos, ya no solo se trata de realizar un vídeo corporativo para explicar quiénes somos y qué hacemos: la creatividad pesa más que la inversión realizada en producción.

Claro que aún hay otros formatos de vídeo que son muy apreciados entre los profesionales: el webinar permite acceder a formación sobre un tema muy concreto igual que los eventos retransmitidos en streaming aumentan el alcance de los presenciales. En ambos casos, aunque a priori se trata de eventos en directo, los vídeos resultantes son igualmente piezas útiles en las respectivas campañas. Por ejemplo, pueden utilizarse como resumen o avance de futuros eventos.

Cada día que pasa, los usuarios son más audiovisuales de manera que las marcas han de aprovechar este formato para relacionarse y abrir nuevos caminos de comunicación con ellos.

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