Comunica

Realidad virtual y aumentada, ¿la revolución que por fin llega?

realidad virtual
realidad aumentada

La de la realidad virtual y aumentada es una revolución que no acaba de florecer. Llevamos tanto tiempo oyendo sobre ella que parece que efectivamente sea una realidad pero, de momento, sigue siendo virtual. Aparentemente, se dan las mejores circunstancias para que ocurra pero, aunque daría lugar a proyectos muy creativos, aún le cuesta despegar lo suficiente para que nuevos desarrollos sean rentables y lleguen al público final como un soporte más.

Empecemos distinguiendo entre estos dos tipos de realidad, ambas generadas por ordenador:

  • La virtual (VR en inglés) es una realidad en la que nos sumergimos por completo gracias a unas gafas. Podemos coger cosas, abrir puertas e interactuar en primera persona con cualquier elemento como si estuviésemos en un videojuego. Resulta muy práctico como ejercicio de simulación en cualquier ámbito porque se siente como real pero no ocurre físicamente.
  • La aumentada (AR) proyecta elementos virtuales sobre nuestra realidad de manera que parece que estén ahí cuando, como en la VR, no lo están físicamente. Es una experiencia que funciona bien en movilidad y sectores como el turístico o cultural porque permite guiar al usuario por lugares u objetos que de otra manera no vería.

Se necesita un software específico y ahí es donde está el problema de esta revolución: el tiempo pasa y solo quedan con algunos experimentos y promesas de un futuro en que la realidad será de todo menos real.

Un ejemplo reciente es el boom que vivimos el verano pasado con Pokémon Go al mezclar geolocalización y realidad aumentada. Solo necesitábamos el móvil y parecía una gran oportunidad. Pero aquello ya pasó y no ha supuesto ningún avance posterior más allá del mundo de los videojuegos. Sí, las aplicaciones móviles contribuyen a animar la AR con las máscaras que se sobreponen en la cara al hacernos fotografías, como en el Messenger de Facebook. Pero, aunque es divertido para los usuarios, tampoco ha animado a las empresas a desarrollar nuevas opciones.

En el cine están más acostumbrados a engañarnos con realidades que no existen y quizá sí que lleguemos a probarnos ropa sin salir de casa ni pisar una tienda porque tendremos unas gafas de realidad virtual que nos mostrarán cómo nos queda el modelo. Pero aún no. De momento, sí podemos decir que los casos se venden y que eso anima al sector a producir más contenidos virtuales. También que la previsión de ingresos en 2020 es de 120.000 millones de dólares.

Está claro que interés en la realidad virtual y la aumentada hay mucho y también nuevas empresas emergentes relacionadas con esta tecnología, pero acciones concretas todavía no tantas como para decir que ha llegado la revolución. Eso sí, estaremos atentos para contártela cuando por fin esté aquí.

Compartir