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Entre móviles anda el juego

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Lo apuntábamos al hablar de las tendencias para el 2017 y los datos lo confirman: cada vez estamos más pendientes del móvil. Es una herramienta práctica para estar conectados al entorno familiar y de amigos, pero también para realizar tareas dentro y fuera del trabajo. Las empresas no pueden quedarse atrás y deben aprovechar este canal para apoyar sus estrategias.

El último estudio “Navegantes en la Red” de AIMC dejaba unos números muy claros: el 94,6% de los españoles se conecta a través del móvil. En las primeras posiciones de las actividades que se realizan están consultar el correo electrónico y la mensajería instantánea (85 y 83% respectivamente), navegar (78%) y usar las redes sociales (72%) pero también ver vídeos (60%), subir fotos y vídeos (45 y 17% respectivamente) y realizar compras (32%). Estos datos no dejan lugar a dudas de que hay que pensar en el móvil para incorporarlo de manera que mejore la experiencia del usuario y su relación con nuestra marca.

Los internautas ya no dependen de un ordenador en la oficina para navegar por internet. Las conexiones móviles aumentan tanto como cambian el comportamiento del usuario: se informa y se relaciona con las marcas de forma diferente. Si la sociedad es móvil, ¡aprovechémoslo! Pero no de cualquier manera porque ya no basta con tener una web corporativa responsive y que sea rápida de navegar, los propios contenidos han de adaptarse a esta manera de consumirlos para aprovechar mejor el tráfico que viene desde smartphones.

Muy ligada a esta idea está el explorar las opciones de geolocalización para acercarnos a usuarios en movimiento porque tampoco están fijos enganchados al ordenador de casa. Con esta estrategia podemos ofrecer nuevas experiencias a un usuario que aún no está tan acostumbrado como en otros canales a que las marcas le ofrezcan algo a cambio de su atención. Los beacons son un ejemplo y una clara oportunidad donde la tecnología ayuda a las empresas a comunicarse de manera muy local con sus clientes.

Una estrategia omnicanal integra todos los puntos de contacto con el usuario para descubrir las oportunidades que brindan los dispositivos móviles. Y es que una compra puede incluir varios accesos a canales y contenidos de una marca antes de que el usuario se converta a cliente. Se mezclan así elementos físicos como tienda u oficinas con virtuales como la web, las redes sociales o la app. La información que ofrecemos tiene que proporcionarle ayuda inmediata porque es lo que demanda, pero también estar alineada con los objetivos de la empresa para no correr el riesgo de dispersarle demasiado y perder la compra.

Si el usuario utiliza múltiples soportes, la estrategia tiene que pensarse desde ese ángulo para que no importe si accede a nosotros por ordenador o tablet: la experiencia ha de ser integradora si queremos impactarle positivamente.

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